NaNoWriMo 2014: México

994398_10151928916989299_1006940794_nUna Pep Talk inesperada

En una solicitud sorpresiva, fui invitado por Paola a ofrecer unas palabras para el grupo de Facebook NaNoWriMo México. Lo cual, he de admitir, me ha inspirado a escribir un poco más de lo que tenía previsto, intentando alcanzar los niveles de una Pep Talk. Si bien, no es la primera vez que me solicitan dirigir unas palabras a una concurrencia, sí es la primera en que he tenido que hacerlo a través de medios electrónicos. Espero con todo el corazón el haberlo logrado. ¡Empecemos!

El arte de evadir el bloqueo de escritor

“Soy escritor, por eso escribo”

Todo es hermoso cuando la inspiración nos favorece y danza a nuestro alrededor animando la tinta de nuestra pluma o la fuerza de nuestros dedos en el teclado, pero… ¿qué hacer cuando nos golpea el tan mentado “bloqueo del escritor” y el teclado o la pluma se reúsan a seguir traduciendo la voz de las musas, abandonándonos en lo que parece un desierto de mentes en blanco y diálogos monosilábicos?

¿Llorar? ¿Reír histéricamente asustando a los vecinos? ¿Dormir? Es difícil de responder, pues cada persona es un mundo y el mundo es en sí, demasiado grande y complicado para entenderlo en su totalidad.

Y bueno, las soluciones que me han recomendado para aliviar este problema, vienen por lo general en diversas formas, olores y variedades de uva. En lo particular, encuentro dichos remedios poco útiles aunque bastante reconfortantes. En mi caso, creo que habría funcionado mejor el envolverme en una toalla mientras me sujetaba a mí mismo como lo haría Ben Stiller en “La Mujer de Mis Pesadillas” (The Heartbreak Kid, 2007).

¡Es broma!

Lo cierto, es que sí he tenido bloqueos en varios momentos de experiencia como escritor. Y es precisamente sobre esas experiencias sobre las que deseo hablarles en esta carta, pues es común que al enfrentarse a esa cuota diaria que impone el reto (1,700 palabras al día), suelan crearse estos vacíos creativos que nos exasperan y frustran.

Entonces, empecemos platicando un poco sobre cómo es que opera la “Musa”.

La Musa

La inspiración, es ese arrebato de imágenes, sensaciones e ideas que surgen cuando nuestra mente logra hacer arreglos coherentes de creatividad. Y bueno, es muy común que estos vengan en los peores momentos, como cuando no tenemos nada cerca para anotarlos o nos sentimos demasiado tímidos como para grabarlos con el celular a media calle, mientras hacemos las voces, los gestos y demás diálogos de esa idea, que esperamos, se convierta en el siguiente bestseller.

Esos momentos generalmente están caracterizados por el hecho de que nuestra mente estaba concentrada en ningún tema en particular. Suceden en instantes de esparcimiento o cuando interactuamos con amigos o familiares que, dentro de la plática, mencionan una palabra en particular que detona todo este flujo creativo.

La pregunta aquí sería: ¿somos capaces de producir esos episodios de inspiración de manera voluntaria?

En mi experiencia, puedo decir que sí. No es sencillo, pero nadie dijo que ser escritor era fácil.

Volver a las bases: la imaginación

Nuestro primer paso sería recordar. Sí. Necesitamos remontarnos hasta nuestra infancia, cuando tendríamos unos 5 o 6 años de edad y nuestra mente no funcionaba bajo un alfabeto, sino a través de imágenes y emociones.

Quizás no lo hayamos valorado antes, pero el lenguaje escrito ha modificado en parte la forma en que contextualizamos nuestros pensamientos e ideas. Conforme crecimos y adoptamos el alfabeto, volvimos a recodificar nuestros mecanismos de asociación de ideas a una mezcla de imágenes y textos.

Y son las proporciones de estas mezclas las que definen que tanto pensamos en los términos que la inspiración o la imaginación requieren.

El ejercicio puede ser divertido o frustrante, dependiendo de qué tanta práctica tengamos. El objetivo, es impulsar nuestra mente a pensar mayormente a través de imágenes, en lugar de textos o diálogos internos (que son básicamente lo mismo).

La imaginación, que es la base sobre la que se alimenta la creatividad, se complace grandemente con un manejo diverso y generoso de imágenes mentales. A mejor manejo de imágenes, más complejo y poderoso es el influjo creativo que tu imaginación tendrá.

No por nada, son los niños quienes mejor se caracterizan como seres creativos, dotados de enormes cantidades de imaginación y energía.

A esto podría añadir también un derivado de nuestra cultura moderna: la televisión.

Si vemos la televisión, estamos adquiriendo imágenes. Pero si leemos, forzamos a nuestra mente a crear imágenes, lo que conviene a nuestros intereses como escritores. Tranquilos, no les digo que dejen de ver su programa favorito. Sólo es un recordatorio de que en términos prácticos, nos conviene más crear que adquirir. Es todo.

Y ese es el primer paso, el de orientar nuestra mente aun nivel contextual que le permita responder mejor a una solicitud creativa voluntaria.

El siguiente paso requiere de nuestros sentidos para fortalecer nuestras capacidades creativas.

Los sentidos

Los científicos han establecido que para simular la cantidad de sensores y procesos asociados con nuestros sentidos y cerebro se requeriría una computadora del tamaño de una ciudad pequeña, con todo y los avances actuales en potencia y procesamiento.

La información que recabamos de nuestros sentidos es impresionante. Masiva.

Y lo que necesitamos, es usarla a nuestro favor en el contexto de la imaginación para reforzar nuestra capacidad de tener influjos creativos voluntarios y escaparnos del bloqueo del escritor.

Comencemos por lo más simple: nuestra idea en unas cuantas imágenes.

Intentemos ver en nuestras mentes a nuestros personajes principales inmersos en su rol. Pueden ser guerreros, hechiceros, adolescentes, adultos, seres míticos o entes sin presencia física. Ustedes eligen.

¿Puedo ver su ropa? ¿Cómo viste? ¿Soy capaz de apreciar el tipo tejido del que está hecho su traje? ¿De dónde obtuvo esos tejidos? ¿Los hizo él mismo? ¿Los compró en Saks en la Quinta Avenida? ¿O los robó de un tendedero mientras huía de unos carroñeros que le perseguían?

¿Me gustan los colores que porta? ¿Le hacen ver bien o deforman completamente su cuerpo al no ser de su talla? ¿Están limpios? ¿Tiene marcas de batallas? ¿O manchas de refresco de alguien que tras hacerle bullying le tiro encima la soda? ¿Lleva accesorios? ¿Son de piel auténtica? ¿El metal en ellos brilla? ¿Qué tal va su calzado? ¿Lleva algo al hombro? ¿Porta un maletín donde esconde un arma? ¿Acaso sus ropas son en realidad un exoesqueleto que da sostén a un cuerpo carente de huesos internos?

Vaya, han quedado exhaustos, ¿verdad? Los procesos asociados a la imaginación son poderosos y consumen grandes cantidades de energía y concentración, pero en la medida que los practiquemos, los dominaremos con mayor y mejor eficiencia.

Ahora que ya tenemos una imagen de nuestro personaje, ¿somos capaces de animar su movimiento? ¿Camina derecho o se encorva? ¿Es joven o viejo? ¿Tiene prótesis internas o implantes electrónicos? ¿Es fuerte o débil? ¿Es grácil como el aire o pesado como el plomo?

Todo esto, alimenta nuestra imagen y descripciones de nuestro personaje generando una enorme cantidad de información, tanto nueva como relacionada a otros aspectos de su vida y experiencias. Pero no es todo, podemos añadir el resto de los sentidos:

¿Huele bien? ¿Se baña a diario? ¿Es un fortachón sin alma que aún usa el shampoo de bebé con que lo bañaba su madre? ¿O es una elfina delicada cuya esencia es capaz de nublar los sentidos del más sanguinario predador, convirtiéndolo en una dócil mascota?

¿Cómo se escucha su voz? ¿Tiene algún acento extranjero? ¿Pronuncia bien las palabras o tiene errores gramaticales al hablar? ¿Le faltan dientes? ¿Gusta de hablar bajo o alto? ¿Se expresa como un rey aunque viste como un mendigo o viste como millonario pero se escucha como un pordiosero? ¿Su voz hace juego con su físico? ¿Qué debe hacer sentir en los demás su voz?

Y por último, ¿cómo se siente nuestro personaje en sí mismo? ¿Está cómodo o maldice cada paso que da debido a unas botas viejas que le están haciendo purgar sus pecados en carne viva a base de ampollas? ¿Sus heridas pasadas le han hecho perder la sensibilidad en regiones de su cuerpo? ¿Tiene frío o calor? ¿Está lloviendo o su piel está reclamándole a gritos el golpe del sol en el cenit? ¿Es hipersensible al dolor? ¿Tiene cosquillas a pesar de ser un ente sin cuerpo?

El cielo es el límite: hay que imaginar y jugar

Así es como he vencido mis bloqueos. Mientras más me enfoco en imaginar y usar mis sentidos para enriquecer lo que imagino, mejor soy capaz de enlazar más ideas y emociones para generar estallidos creativos voluntarios que sobrepasen por mucho las mil setecientas palabras 🙂

¡Saludos y mucho éxito en este NaNoWriMo!

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