Letras al Vuelo

Nota: Publicado originalmente el 14 de Septiembre de 2016 en la sección de Cultura del Diario Novedades de Tabasco.

COLUMNA: LETRAS AL VUELO

Mitos y creencias sobre la escritura

Por: Enrique Negrete

La escritura, como muchos otros oficios relacionados con las artes, está rodeada de varios mitos y creencias que la distorsionan en magnitudes y matices extraños, alejándola de lo que verdaderamente significa convertirse en un escritor.

De los mitos, es bien común que se imagine a los escritores como seres solitarios e introvertidos que no hacen otra cosa que escribir, viviendo en sus cabañas alejadas de la civilización, subsistiendo sólo de café al lado de sus mascotas. Esta es una versión muy romántica que quizás fue popularizada por uno que otro escritor del siglo pasado y el cine, pero que está muy alejada de la realidad. Hoy día, el internet y la apertura en las plataformas de autopublicación, han puesto al alcance de cualquiera el acceder a estos espacios. Ya no importa lo que hagas o quien seas, lo que importa es que quieras compartir lo que piensas, sientes y sueñas.

Respecto a las creencias, resulta conveniente que nos familiaricemos mejor con las más comunes, pues estaremos lidiando con ellas con mayor frecuencia e intensidad en nuestras interacciones personales y profesionales. Y es muy deseable evitar vernos afectados por ellas.

Una de las más fuertes dice que para ser escritor, hay que nacer con ello. Lo cierto es que nadie nace sabiendo nada y escribir es algo que se aprende, como todo lo demás en la vida. Si bien hay casos de personas extraordinarias que manifiestan talentos innatos, cualquiera puede cultivar este oficio, volverse profesional y lograr algún grado de éxito y reconocimiento dependiendo de su esfuerzo y las oportunidades que se le presenten.

Otra muy popular entre los compañeros de trabajo, es que tan pronto se hace público que has comenzado a vender algunos ejemplares de tus libros, te preguntan si dejarás tu empleo actual para dedicarte exclusivamente a escribir. Quizás poca gente lo sepa, pero una gran cantidad de escritores famosos y de éxito jamás dejaron de lado sus fuentes fijas de ingresos, como dar clases o atender un negocio propio. Ellos sabían que este oficio es cambiante y caprichoso, así que es mejor conservar ese ingreso a pesar del éxito que tengamos, porque quizás sea sólo temporal.

Es común también escuchar que para tener éxito necesitas estar bien relacionado, que te apadrine alguien o tener mucho dinero. Ciertamente estas tres cosas pueden darte cierto grado de éxito, pero no son indispensables. Existen muchos casos de escritores que lograron superar el ser completos desconocidos sin dinero, para convertirse en modelos de referencia en el mundo de las letras, como la autora de la saga de Harry Potter, J.K. Rowling.

Ya en el ambiente de las letras, es habitual escuchar que autopublicarse es el camino más fácil para volverse un escritor en forma y publicado. Debo reconocer que es el más rápido, pero en contra parte, es el más laborioso y pesado, porque el autor debe hacer todo lo que haría una editorial: revisiones, correcciones de estilo, edición final, maquetación, diseño de portada, etc. Y esto déjenme decirles, es una montaña de trabajo si es que deseamos entregar un producto serio, pulido y profesional, lo que significa distraernos enormemente de la escritura creativa, cosa que no nos conviene.

Una creencia típica sobre la escritura, establece que no debemos ver la inspiración como la única fuente de ideas para el escritor. En lo particular, estoy de acuerdo con el concepto de que debemos cultivar un hábito en la escritura de manera que no dependamos exclusivamente de esos momentos mágicos en que nos visita la musa para escribir. Ya lo decía Picasso “cuando llegue la inspiración, que me encuentre trabajando”. El punto sería no llegar a tal grado de automatización, que nos aleje y separe por completo de la musa y su magia.

El talento es también objeto de múltiples creencias. Tenerlo o no tenerlo es motivo de especulación sobre el futuro del escritor. Como habíamos comentado, este oficio se aprende y por consiguiente lo mismo pasa con el talento. Y bueno, si bien no siempre el que lo tiene triunfa tampoco hay que entregarnos al pesimismo. Hay que tener los pies bien plantados en la tierra y no dormirnos en nuestros laureles. Aún cuando demostremos tener talento para escribir hay que añadir mucho esfuerzo y valor para tocar puertas y crear oportunidades, pues así es como se va creando el reconocimiento y el éxito en la escritura.

Y ya por último, a diferencia de la creencia popular, no toda buena idea necesariamente producirá un bestseller. Esto no implica que te pongas a desechar tus anotaciones conteniendo esos preciados chispazos de inspiración. Debemos aceptar la imperfección del mundo de las letras y considerar que esto, de hecho, abre nuevas y muy prometedoras posibilidades. No necesitamos tener una idea magistral, tan sólo tenemos que desarrollar bien una. Recordemos que muchos muy buenos libros nacieron de ideas muy simples y en muchos casos, hasta poco atractivas.

Lo principal, es aprender a lidiar con estas creencias y mantenernos centrados en el esfuerzo real de cultivar nuestras capacidades, aprovechando las oportunidades que se nos vayan presentando.

En la siguiente edición, platicaremos sobre los errores más comunes que se comenten al iniciar una historia.

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